Lo que a veces quieres decir…y no debes

Aquí específico: mi hija

Pasa el tiempo y en este circo los actos adquieren experiencia y por ende nivel de dificultad. Y así vamos caminando por la vida, haciendo que el circo funcione.

Pero realmente, ¿has pensado qué pasa cuando los eventos en los nuevos integrantes del circo son «repetidos» y los más experimentados ya pasaron por ahí?

Un ejemplo claro de esto y tal vez pueda sentirte identificada es cuando tienes una hija. Crece y va a pasar por las mismas etapa que tu pasaste… eso es ley de vida. Lo que no va a suceder igual es la forma en que tú las transitaste y ella las está transitando. Y ahí, viene tooooooodo el dilema de la gerencia de este circo.

Específicamente mi hija tiene 10 y comienzan los «temas» con las amigas: la afinidad, los gustos, invitaciones, no invitaciones, la broma que no se siente broma, los cambios del cuerpo y N más que vienen ahí haciendo fila.

No la ha tenido fácil, pues está descubriendo a las amigas, qué parte sí y qué parte no va con ella, la parte donde no la invitan y se siente excluida y en tí pasan 2 cosas:

a) LA PRIMERA es que quisieras correr y decirle que al final del día las amigas las vas calando en tu vida y que se definirán más adelante, que probablemente las de la primaria no sean las amigas de tu adultez. Pero eso no se lo puedes contar, la tendrás que acompañar en el proceso de un par de corazones rotos por la parte de crecer y adaptarse. (Ojo: sin aguantar majaderías y malos tratos, eso si no)

b) LA SEGUNDA descubres de que lado estuviste tu cuando eras niña y si realmente aquello que decías no te importaba…sí te importó. Y te duele y te cala que se sienta así, ya sea porque tu lo viviste y sabes lo que se siente o porque no lo viviste y no tienes idea de las veces que tú lastimaste a alguien.

Y a partir de aquí empiezas a hacerle de mamá…pero de esas que le buscan la solución, el aprendizaje y el crecimiento.

No te digo que está padre, la verdad hay momentos en que no, porque ganas de revelarle el final de los 10 a los 40 te dan creo cada semana…pero pues no se debe, tiene que aprender, caer, levantarse y volverse a dar de golpes. Quieres que sea una mujer fuerte, funcional, de esas que cuando vienen los problemas se les viene el mundo encima, lloran, pero se secan la cara y le echan para delante…la vas a tener que dejar aprender, dejar que encuentre su punto medio de agobio y razón y que formule cómo salir de los problemas.

Un punto importante, si al tenor de la situación consideras que necesita acompañamiento profesional al principio, que no te tiemble la mano por el qué dirán, si puedes hacerlo, hazlo…la terapia o acompañamiento profesional en cualquier etapa de la vida es bueno y hace falta, no es para «locos» y mucho menos para personas que «no saben solucionar sus problemas solos», ese pensamiento lejos de ser arcaico raya en lo ignorante y si llegaste hasta aquí y encontraste mi blog….ignorante no eres.

Así que así pasan a veces las etapas, los actos del circo se especializan y bueno…entre lo que puedes hacer y lo que debes hacer, busca el deber hacer…no te digo que sea fácil, pero es muy formativo.

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