No sé muy bien como comenzar a platicarte de ella. Lo cierto es que llegó a mi vida «sin avisar» o más bien sin conocerla. Ella transita por nuestras vidas día a día y encuentra lugares para descansar y florecer tal vez donde menos lo pensamos o con quien menos lo pensamos.
Vive de la pantalla y de la simulación, se crece ante las situaciones difíciles o incluso en cualquier situación sencilla, habla y dirige asumiendo el mando que te arrebata de repente y hace que quienes la escuchan actúen de forma distinta y errática.
Ella es mi «conocida»: La Sra. Ansiedad
Y le digo mi conocida porque mi amiga NO ES. Porque el tema es que no la padezco yo, así que «la conocí» por un tercero.
Ella llegó a mi vida ya con nombre y apellido y casi destruye todo lo que había yo creado, por lo que había apostado y lo que estaba construyendo. Llegó como un terremoto exacerbado y estaba por arrancar de raíz hasta el amor que vivía en mí. Ayudada por un mal seguimiento profesional la Sra. venía empoderada y apoderándose del hospedador…se había convertido en mucho más que un huésped tóxico, en una completa invasora haciendo un imperio que amenazaba con destruir todo. Fue tan pero tan «perra» que aprovechó el desliz del doctor y se camufló como el Sr. depresión, se sirvió de los medicamentos y minimizó la capacidad de lucha de aquel en el que encontró espacio para alojarse y me subestimó, asumiendo-por lo que ella creía que veía- que era yo de las que no luchaba.
Pero si algo he aprendido a lo largo del tiempo es a escoger las batallas y esta seguro no me la ganaba sin darle pelea, porque se metió con lo que más mi importaba: mis hijos, mi familia y mi amor propio y entonces ahí, desde la incomodidad de su presencia… la empoderada fui yo.
Empecé por lo básico, sentarme a escuchar al hospedador que literalmente me dijo: «Ayúdame estoy mal», abrirme y hablar del problema con las únicas 2 personas que tenía la certeza me escucharían primero y luego me dirían lo que pensaban SIN JUZGAR y a partir de ahí empujé para empezar a tumbarla del trono poquito a poquito, «pian pianito» diría mi mamá.
Pero primero tuve que estar segura de quererlo hacer y empecé desde cero. Empecé a reconstruir mi relación apoyada de nuevos profesionales y ha sido de la mano de ellos que he podido avanzar y ella sabe que en mí encontrará material para que el hospedador regrese al presente.
Mi relación con ella ha sido un camino muy duro porque desde fuera todo parece otra cosa y quien está al pendiente de lo que hace o dicen los demás invariablemente malinterpreta, juzga y hasta opina en lo que debes hacer o no hacer, te promete apoyar y al final apenas las cosas no caminan como él o ella las hubiera hecho, actúa sin saber y deshace una labor de meses. Así que «mi conocida» me ha costado un par de relaciones, que entiendo que ante lo desconocido no saben qué hacer y es más fácil hacer lo que creen es mejor sin preguntar.
No todo con Doña Ansiedad ha sido malo pues me ha conectado con nuevas personas, me ha permitido crear nuevas amistades y ha afianzado mi amistad con a quienes escogí como hermanas de vida. Algunas de ellas ni siquiera saben que pasé por esto, pero aún en el peor momento supieron esperar y su plática siempre fue como una cobijita para mi alma. Por eso le estaré agradecida a la Doña siempre.
Así que aquí vamos transitando las dos en el mismo camino, cada una en su carril haciendo lo propio: ella tratando de meterse al mío y yo manteniendo los señalamientos claros para que no se cruce, con la tranquilidad de que me sigo preparando, sigo creciendo como persona y mientras tenga yo amor para mí y hacia los demás, siempre podré darle batalla.