PARTE 1
Resulta que tratando de no salirme mucho de la temática del blog, si le podemos llamar así, me imaginé mi propio título y yo soy MUY gráfica…así que literal vi la carpa de circo…pero desde fuera.
Siendo honesta, creo que nunca le había dado esa percepción a las cosas y tal vez la razón sea porque hay alguien que me está enseñando a verme desde fuera.
Siempre imaginaba mi micro cosmos desde dentro de mis 3 pistas, con el caos y el orden que vienen aparejados; sin embargo, hoy lo visualicé desde otra perspectiva y entonces me cayó de golpe la información de TODO lo que tengo fuera de la carpa que hace que ese micro cosmos y esas 3 pistas funcionen. Recuerda esto: si te funcionan a ti, entonces funcionan.
Y a partir de esto comenzamos con el tema del día: definidas las 3 pistas, lo que ya está y lo que incluye, podemos tener un poco más claro lo que hay por fuera. Y lo especifico porque si cuentas con esposo/pareja lo que gustes y algún tipo de asistencia doméstica esas NO VAN – a mi entender- fuera de la carpa sino dentro de una de las pistas.
Y entonces ahí es donde caí en la primera persona que he tenido afuera de mi carpa SIEMPRE: Mi mamá
Mi mamá es y será siempre la encargada de la taquilla de mi circo. En las buenas, la excelentes, las malas y las pésimas…ahí está. Tengo hermanas y no sé si para ellas ha estado igual o mejor, pero para mí ahí ha estado.
Y aclarando el punto, ha estado con TODO lo que conlleva estar ahí. No es camino sencillo tenerla a ella al inicio de mi circo, es aceptar que si le abres la puerta hay pros y contras, hay regaños, llamadas de atención, opiniones y sobre todo, mi mamá no es una mujer apapachona y de contacto, es una mujer que la vida le puso muchas pruebas y su estoicidad y su criterio la hicieron así: de cabeza fría para la toma de decisiones, corazón alineado y con mucho AMOR para dar y si aprendes a leerla te das cuenta que ella te va dando amor y que no necesitas que te diga TE QUIERO, ella te quiere y se nota.
Ha perdido una hija, curado un corazón roto, orientado la rebeldía, velado enfermedades y levantado de la cama y apoyado para que a la vez podamos apoyar. Todo eso sin contar lo que ha sido como esposa. Con errores identificados desde mi trinchera, definitivo, que también busco no cometer, pero sin pensarlo dos veces creo que si la vida me pusiera las pruebas que le puso a ella, no estoy tan segura de pasarlas con calificación notable. Una dama, un mujerón vaya.
Hoy, a mi taquillera se le notan los años, el encierro y sí…el COVID. Se ha vuelto temerosa de viajar, de retomar su vida que tanto pelea, se le llenan de lágrimas los ojos cuando mis hijos le cuentan lo que quieren ser de granes y se da cuenta que no va a llegar. Mi taquillera que es gran ayuda me está dejando pasito a pasito a su sustituta, ella cree que no me doy cuenta, pero lo hace.
No sería honesto de mi parte decir que lo que he logrado al día de hoy lo he hecho sola. Tengo una red de apoyo grande la verdad, no se si en tamaño pero sí en calidad. Y pues mucho de esa red de apoyo es mi taquillera estrella, no buscaría la calidad si no la tuviera enfrente, así que si algo deseo en la vida es que algún día aunque sea uno de mis dos hijos sienta el corazón crecido como lo siento yo cuando hablo de ella y que sepan, como sé yo, que su mamá siempre va a estar ahí.